PUNCIÓN SECA
La punción seca consiste en la introducción de una aguja estéril (similar a las que se emplean en acupuntura) a través de la piel hasta llegar al punto gatillo miofascial (PGM).
La aguja nos permite profundizar y estimular el punto gatillo de forma más directa que cuando realizamos otras técnicas manuales (tratamiento conservador), por lo que su eficacia suele ser mayor que por ejemplo con técnicas de compresión o masaje.


¿QUÉ ES UN PUNTO GATILLO MIOFASCIAL?
Se puede definir como un punto muy doloroso (foco hiperirritable) dentro de una banda tensa o contractura que podemos palpar en un músculo. Estos puntos gatillo pueden estar activos o latentes y provocan lo que conocemos como síndrome de dolor miofascial (SDM), que hace que el paciente pueda presentar los siguientes síntomas:

¿POR QUÉ DUELEN?
Se cree que el dolor es producido por la liberación continuada de un neurotransmisor, llamado acetilcolina, que va a impedir que las fibras musculares que están tensas, se relajen. Esto va a provocar que disminuya la llegada de sangre a la zona (isquemia) por lo que se van a acumular sustancias que van a estimular a los receptores del dolor. Por tanto el dolor y el resto de síntomas tienden a perpetuarse.
¿QUÉ INTENTAMOS CONSEGUIR CON LA PUNCIÓN SECA?
Al introducir la aguja llegamos hasta la placa motora (zona en la que el nervio se une al músculo para darle información) justo dónde se está produciendo ese incremento de acetilcolima del que hablábamos anteriormente.

Al estimular la placa motora vamos a provocar en el músculo contracciones involuntarias (respuestas de espasmo local), con ellas conseguimos que las fibras musculares se contraigan y se relajen, lo que va a facilitar que llegue más sangre a la zona disminuyendo la isquemia y consecuentemente la concentración de sustancias que generan dolor.
Además se va a mejorar la elasticidad y la capacidad del músculo para contraerse, disminuyendo así la debilidad y mejorando la movilidad articular.
Un adecuado tratamiento incluye también un análisis sobre los factores que condicionan la aparición y perpetuación de estos puntos gatillo, para evitar en la medida de lo posible que vuelvan a activarse.


















